Montear

Es el verbo que conjugamos de octubre a febrero. En su contexto más natural, y casi siempre en fin de semana. Aquello que me lleva a la deseada desconexión digital, sintiéndome diminuto cuando veo pasar muy despacito las horas en la inmensidad de la sierra sin estar pendiente constantemente de aquello que dicen otros.

            Se trata precisamente de permanecer casi inmóvil, en silencio. Y únicamente dejar descansar nuestra mirada dejando que se pierda en lo cercano o lo lejano que tengamos por delante.

            Cuando llegan estas fechas volvemos a recorrer esos caminos que nos llevan a las entrañas de nuestras sierras. Desde Mágina hasta Segura. Desde Cazorla hasta Sierra Morena. Y es en esta última – que me perdone quien se ofenda- donde yo encuentro el verdadero paraíso interior que tiene Jaén. Algo tendrá que ver mi ADN carolinense, supongo, pero siento cierta magia cada vez que mis pasos me llevan hasta allí.

            Subir por El Centenillo y llegar hasta el Santuario de la Virgen de la Cabeza. O al revés. Un camino de ida y vuelta donde se han forjado las leyendas monteras de esta tierra a través de los siglos. Y también parte de la gloria del campo bravo de Jaén, donde entre muflones, gamos y venados, siempre pastaron nuestras divisas más señeras.

            La berrea de septiembre marca el preludio de lo que está por venir, a poco que caigan las primeras gotas de la lluvia de otoño. Y es entonces cuando yo vuelvo a las páginas de la fascinante literatura venatoria que tiene a ese rincón montero de nuestro Jaén como protagonista. Viajo a un tiempo que no viví donde incluso mi bisabuelo se hace presente en lances que quedaron escritos para siempre en la trilogía de Alfonso Urquijo. Y fantaseo cuando releo “El Solitario”, aquel cochino al que un monumento de Luis Aldehuela perpetúa para siempre en la carretera que nos lleva a reencontrarnos con la Virgen de la Cabeza en el corazón de la sierra de Andújar, convirtiéndola por derecho propio en la capital de la montería en España.

            Comienza mi cuenta atrás para echarme al monte un año más, entre jaras y lentiscos con mis delanteras –zahones, fuera de Jaén- porque no concibo montear de otra forma ya que así me lo inculcaron. Entretanto una ley sacada del cajón de los caprichos pretende ahora imponernos los límites del código penal a la vida de quienes llevamos marcado en el alma aquello de «Venari non est occidere», que no es otra cosa que nuestra forma más auténtica de relacionarnos con la naturaleza a través de algo que sentenció Miguel Delibes más que afición – la caza- es pura pasión.

Publicado en el Diario Viva Jaén el 2 Noviembre 2022

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Acerca de joseluismw

Blog personal de José Luis MarínWeil. Abogado. Presentador del programa "Jaén Taurino" en 7TV Jaén. Crítico Taurino con más de veinte años dedicado a la información taurina tras pasar por COPE Jaén, Onda Jaén RTV y el Diario Viva Jaén entre otros medios. Director del portal JaénTaurino.com Autor del libro “Recorriendo el Campo Bravo de Jaén”. Tiene tres premios a nivel nacional en certámenes de literatura taurina juvenil. Distinguido por la revista Argentaria con el “Premio a la Difusión Cultural de la Tauromaquia” en la provincia de Jaén. Observando y narrando la actualidad con perspectiva jaenera.
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