Una terna de abogados

 

Abogados

Tres abogados, cada uno con su personal historia del camino que le llevó a estudiar Derecho primero, y ejercerlo después a través de la abogacía. Coetáneos los tres, pertenecientes a una misma generación que alcanza tres décadas de trayectoria y cuyas vivencias, al ser recordadas en voz alta para compartirlas con nosotros, hacen que nos quedemos perplejos por ser incapaces de creer que hubo un tiempo en que la máquina de escribir viajaba en el maletero del coche al visitar los juzgados de la provincia…por lo que pudiera pasar, y que los escritos llegaban a los procuradores de los partidos judiciales de la provincia gracias al conductor de autobús que se prestase a hacer el favor a cambio de un café invitado.

  Pedro Luque López, Juan Carlos García Ojeda Lombardo, a quien leí muchas veces sus relatos en la revista “Bajo Estrados”, bastante antes de matricularme en la carrera y Manuel Carcelén Barba. Una terna de abogados jiennenses que el viernes pasado fueron reconocidos con la Medalla al Mérito Colegial con el afecto y admiración de toda la abogacía jiennense.

 Y si cada uno de ellos recordó sus orígenes sin olvidar a quienes en su día hicieron posible que pudiera dar los primeros pasos en la abogacía, yo debo hacer lo propio con Manolo Carcelén. Apenas meses después de haber acabado la carrera pisaba por primera una sala de vistas y quiso mi suerte que por allí estuvieran aquel día Diego Ortega, Javier Carazo y Manolo Carcelén entre otros muchos compañeros. Ellos tres me conocían y me conocen desde niño, y no me dejaron sólo aquel día, pero especialmente la presencia de Manolo fue providencial para mi estado de ánimo ya que yo estaba “hasta las trancas” por la responsabilidad que aquello me suponía y lo que en sí entraña, en la primera vez en que con toga y en sala comienzas a sentir intensamente lo que significa ser abogado.

   Una sensación que aquel día me dijeron suele acompañarte cada vez que te toca subir a un estrado y que incluso se hace necesaria para recordar que tienes una responsabilidad por delante, que podrá materializarse en un éxito profesional y sobre todo la tranquilidad y la felicidad de una persona que confía en la labor del abogado para reclamar sus derechos e intereses.

   Me alegro por él y por Alejandro, el único de sus cuatro hijos que ha seguido sus pasos. Compañero de clase en Maristas, después en la carrera y ahora en la profesión. Él como yo somos hijos de abogados que representan a una generación necesaria para entender la abogacía en Jaén. Maestros de todos nosotros, que ayudan y nos amparan a quienes hemos decidido seguir los pasos de unos letrados a los que nunca podremos igualar. Mi más sincera enhorabuena.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

Foto: Ilustre Colegio de Abogados de Jaén

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