Un bravo chaval

DavidOlivares

Dos orejas en Villaluenga del Rosario. Un dato que al margen de lo informativo y lo estadístico adquiere mucha relevancia si lo enmarcamos en el contexto del Ciclo de Becerradas de las escuelas taurinas andaluzas. Ese fue el resultado logrado por David Olivares, quien tiene muchas papeletas de posicionarse como uno de los finalistas de esta reñida competición a la que concurren una treintena de jovencísimos aspirantes. Si en lugar de ser una competición taurina fuera deportiva, seguramente mucho se hubiera hablado y escrito a estas horas, pero no, un éxito como éste ha pasado totalmente desapercibido y  no debería ser así.

  David Olivares es de Jaén,vive en el Bulevar y viene a demostrar que en pleno siglo XXI sigue habiendo jienenses que nacen en nuestra ciudad con la vocación de ser toreros. Apenas lleva unos diez paseíllos a sus espaldas que se han saldado casi todos ellos, salvo puntuales excepciones, con salidas a hombros. Les sugiero que memoricen su nombre porque en él se está fraguando el torero que la afición de Jaén necesita para ilusionarse, como ocurriera en los tiempo de Morenito de Jaén o Juan Carlos García. Domina todos los tercios de la lidia. Con el capote, en quites, cuenta con un amplio repertorio. Ágil y eficaz banderillero que llega incluso a clavar al quiebro las banderillas cortas. Poderosísimo con la muleta y a veces explosivo en la suerte suprema pues hay ocasiones en que emula a Antonio José Galán y se arroja a matar sin muleta. A todo ello hay que añadir su facilidad para conectar con los tendidos, su valor y una raza fuera de toda duda. Muchas virtudes que hacen de él un torero más que interesante.

  Es pronto para vaticinar el futuro que le espera pues apenas está empezando y un cúmulo de factores de todo tipo marcarán su paso por los ruedos. Yo no escondo que tengo cierta fe en él después de su memorable actuación en la pasada Feria de San Lucas en la que inicialmente no estaba anunciado en el cartel y gracias a la gentileza de los ganaderos de Los Ronceles, que quisieron regalarle el sobrero, acabó casi sin darse cuenta haciendo el paseíllo en el Coso de La Alameda. Firmó una actuación rotunda, de principio a fin, en la que demostró que puede llegar a torear rematadamente bien. A mí no se me olvida la profundidad con que toreó aquel excelente eral de Jiménez Pascuau que se arrancaba de largo con mucha alegría al cite y al que David le enjaretó un buen puñado de naturales lentos y mandones, de esos que te hacen pegar un respingo en el asiento del tendido porque te llegan muy hondo. He tenido la oportunidad de verlo este invierno haciendo la tapia en El Añadío, y allí me corroboró que hay motivos de sobra para seguirlo. Aquella tarde toreó con mucho temple y aplomo a una becerra exigente, demostrando que va madurando como torero y su capacidad aumenta aún más.

  Otro fruto más de la Escuela Taurina de Jaén que se está forjando bajo la supervisión de Joselito Rus. Después de algunos años de falta de toreros locales, soy optimista y por eso permítanme que tome prestado parte del estribillo del pasodoble dedicado a Ramón Montes para atribuírselo a algo que a día de hoy creo cierto: ya tiene Jaén, un bravo chaval…

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

Foto: Juan de Dios Ortiz/Viva Jaén

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