Nuestro callejero

Plaza troyano

¿En qué quedamos?

Perdone, la calle García Rebull ¿cúal es? – Es esta. ¿Está es, si pone al principio de la calle, Sefarad? – Bueno sí, es que le cambiaron el nombre. –Pues menos mal que me lo ha dicho usted, porque el gps me ha metido cuatro veces por aquí diciéndome que esta era la calle García Rebull y llevo media hora dando vueltas a la misma calle.

  Esto, como diría Paco Gandía, es un caso verídico. Pude presenciarlo hace ahora unos dos años, y el buen hombre, que conducía una furgoneta similar a un coche de cuadrillas, abandonó la puerta del burguer Sol acordándose de sus antepasados ya fallecidos, atravesando como si fuera Fernando Alonso la calle en la que vivo que es la calle Sefarad desde que hace unos años con nocturnidad y alevosía le cambiaron el nombre y digo esto porque no muchos se dieron cuenta hasta pasado un tiempo. Yo mismo sin ir más lejos tuve conocimiento de ello un sábado al mediodía mientras me comía una pipirrana en la terraza. Una placa que no estaba antes ahí anunciaba el nombre de una calle que no se llamaba así. Desde entonces sé que aparte de una novela de Muñoz Molina, Sefarad es el nombre de la calle en la que vivo.

  La ley de memoria histórica hizo cambiar unas cuantas calles de nuestro callejero y con ello a más de un negocio le hizo hacerse tarjetas de visita nuevas o modificar su cuña publicitaria en la radio. Más de una treintena de calles, plazas y parques pasaron a llamarse de un modo que aún hoy, pasados algunos años, muchos jiennenses ni siquiera son capaces de ubicar en nuestra ciudad si un turista tiene a bien preguntarles.

   El anterior gobierno, el de la alcaldesa Carmen Peñalver, se anduvo ligero a la hora de transformar nuestro callejero. En esa apresurada metamorfosis pegaron un petardo considerable con la Plaza de Troyano Salaverry, renombrada como Plaza de las Pastiras, porque según se acceda por Fermín Palma o la calle Linares encontraremos dicha plaza nombrada de una forma u otra, y en el no va más, si ustedes se acercan a la puerta del Bar Stadium encontraran en su fachada el azulejo antiguo y la placa actual. ¿En qué quedamos?

  Pero el petardo gordo lo dieron dejándose fuera el acuerdo aprobado por el Pleno del Ayuntamiento años atrás por el que se les dedicaría una calle en Jaén a jienenses notables como han sido Gloria Rodríguez, Vicente Oya o Ángel del Arco, referente de la información taurina en la provincia de Jaén y que aún hoy sigue pendiente. Sé que Cristina Nestares es consciente de ello. Espero que pronto el Ayuntamiento pueda remendar este fallo y pronto podamos pasear por calles que lleven el nombre de jienenses que aportaron mucho a esta tierra y consiguieron la admiración de sus vecinos.

Publicado hoy en el Diario Viva Jaén

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